Voces de Resistencia en Piura: Historias de lucha contra la violencia de género
Por: Karlo Saavedra Clendenes
En las calles de Piura, donde la vida sigue su curso entre el bullicio y el calor del norte, hay un silencio que pesa, una verdad no contada que acecha en cada esquina. Es la violencia de género, una sombra que se cierne sobre la vida de miles de mujeres, quienes encuentran el valor para compartir sus historias de lucha y resistencia.
“Según la ONU, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido alguna forma de violencia, cifra que, en lugar de disminuir, aumenta bajo ciertas condiciones de vulnerabilidad”
Son miles las mujeres que se han enfrentado a diversos abusos cada año. En la región Piura, según el INEI, el porcentaje de mujeres alguna vez unidas de 15 a 49 años que ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja es de 48.9%. Desde agresiones físicas hasta manipulación psicológica, mujeres de esta región cuentan sus experiencias e iluminan con su valentía un tema muy problemático que por mucho tiempo había sido ignorado.
Testimonios de Lucha y Resiliencia
Brendy Yovany Maza Chávez es una de esas mujeres que enfrentan la adversidad con una valentía que asombra. Al verla, es imposible no notar en su mirada una mezcla de dolor y resolución, como si en sus ojos estuvieran grabados años de lucha y superación. Su voz, pausada pero firme, transmite la historia de una mujer que no solo sobrevivió, sino que se rehízo a partir de las cenizas de una relación violenta. Como presidenta de la Junta Vecinal Comunal (Juveco) en el asentamiento humano Santa Julia, en Piura, Brendy ha asumido un rol de liderazgo inesperado, un papel que la vida misma le ha asignado tras haber sufrido, en silencio, el abuso de quien una vez fue su pareja.
"Hubo noches en las que hasta me cortaba la luz para que no pudiera trabajar".
Recuerda con una mirada que alterna entre la indignación y la tristeza. Su relato revela episodios de manipulación y sometimiento que hoy cuenta sin rodeos, no porque quiera revivir el dolor, sino porque sabe que es necesario exponerlo para sanar y ayudar a otras mujeres. Ese mismo deseo la ha llevado a transformar su dolor en fuerza, en un llamado a la solidaridad.
Hoy, Brendy es mucho más que una sobreviviente: es un símbolo de resistencia en su comunidad. Bajo su liderazgo, la Juveco se ha convertido en un espacio seguro donde mujeres de todas las edades pueden reunirse, compartir sus historias, y aprender que no están solas. Organiza talleres, charlas y reuniones en las que habla de lo que ha vivido, convirtiéndose en una guía y una inspiración para otras mujeres que buscan romper con el ciclo de violencia. En cada actividad, en cada charla, Brendy entrega una parte de sí misma, sabiendo que cada mujer que se atreve a dar el paso hacia la libertad representa una victoria colectiva, un avance en una batalla que muchas veces parece invisible.
El papel de los profesionales en la lucha contra la violencia
En medio de este ambiente de lucha, Devora Alberca Salvador, abogada, y William Cachay Silva, psicólogo, trabajan día a día con las víctimas. Para William, el impacto de la violencia psicológica es una realidad devastadora.
“La violencia no siempre deja marcas visibles, pero el impacto en la salud mental puede ser devastador”.
señala, recordando que, en muchos casos, las heridas más profundas son las que no se ven. Devora, por su parte, enfatiza la importancia de que las mujeres conozcan sus derechos. “Es fundamental que sepan que pueden denunciar incluso sin DNI y que merecen ser escuchadas," insiste.
Ya no más silencio
A unos kilómetros, en el distrito 26 de octubre, Yolanda López Chira también comparte su historia. Para ella, el amor que un día pensó que la protegería terminó por convertirse en una prisión emocional de la que le costó años salir. Yolanda cuenta que, en un principio, las promesas y los sueños compartidos la hicieron sentir segura, que había encontrado un refugio, un compañero de vida. Pero, poco a poco, esos sueños se fueron tiñendo de sombras. Las palabras dulces se transformaron en reproches, los gestos de cariño en amenazas, y lo que ella pensaba que era un hogar se convirtió en un lugar donde vivía atrapada en el miedo y la desesperanza.
“Pensé que sería el amor de mi vida, pero se convirtió en mi peor pesadilla”.
dice, mientras su voz tiembla un poco, reflejando el dolor que aún guarda. Sin embargo, a pesar de la tristeza que sus palabras transmiten, en su mirada se percibe una fuerza nueva, una determinación que antes no tenía. “Hoy sé que puedo ser la voz de quienes aún tienen miedo de hablar” añade, con un tono de esperanza que se siente como una promesa de resistencia y apoyo.
Para Yolanda, hablar no es solo un acto de valentía personal, sino una misión que ha asumido para ayudar a quienes, como ella en algún momento, no encuentran la fuerza para salir. Ahora dedica su tiempo a brindar apoyo a esas mujeres que aún viven en silencio, atrapadas en relaciones donde el amor dejó de ser amor para transformarse en dolor. Con cada historia que escucha, con cada mano que toma, Yolanda les ofrece un poco de su propia fortaleza, recordándoles que, aunque el camino no sea fácil, no están solas.
La Importancia de la Sensibilización y la Educación
Esto es esencial para erradicar el problema desde sus raíces. Según la promotora del Centro de Emergencia Mujer, Kattia Cañola Morales, la educación debe iniciarse en el hogar donde los valores de respeto e igualdad son transmitidos por los padres y familiares cercanos. Como ella mismo dijo
"Sin bases no hay respeto ni empatía, y el ciclo de violencia no va a terminar".
Este es un llamado a adoptar enfoques preventivos en la crianza y en los entornos educativos tempranos, donde los niños puedan comprender la importancia del respeto mutuo y la igualdad entre los géneros.
Un Llamado a la Acción
El eco de estas voces, llenas de coraje y esperanza, representa el inicio de una revolución silenciosa en Piura. Como dijo Yolanda:
Sus palabras no solo son un mensaje de esperanza, sino un grito de guerra para quienes aún no encuentran la fuerza de liberarse del círculo de violencia. La lucha continúa, y en cada testimonio, Piura escucha, aprende y resiste.
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NOTICIAS NACIONALES
|Ayacucho
Arlette Contrera
BBC| Arlette Contreras, se ha convertido en símbolo de resiliencia y lucha contra la violencia de género en Perú tras sobrevivir una brutal agresión por parte de su exnovio, Adriano Pozo, en 2015. Aunque enfrentó múltiples reveses judiciales, Arlette no se rindió, apelando cada sentencia insuficiente y motivando a otras mujeres a alzar la voz. Su valentía trascendió fronteras, siendo galardonada en 2017 con el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje y nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.
|Loreto, Cusco y Madre de Dios
Nuwa waimaku
Ojo Publico| Cuatro lideresas indígenas que luchan por los derechos de las mujeres y la defensa de sus territorios en la Amazonía peruana. Zoila Ochoa (Loreto), Gabriela Loaiza (Cusco), Georgina Rivera (Amazonas) y Ruth Racua (Madre de Dios) enfrentan dificultades como el machismo, la falta de educación y la violencia generada por actividades ilegales. Conocidas como "nuwa waimaku" en awajún, o “mujeres visionarias,” estas lideresas buscan preservar su cultura, promover la participación política femenina y proteger a sus comunidades frente a la explotación ambiental.
|Sachaca, Arequipa
Angelina Bascom
Perú21| Angelina Lynnette Bascom Cuadros, Miss Sachaca 2024, fue brutalmente agredida por su pareja, el empresario Jean Franco Alfaro Amezquita, en Arequipa. La agresión ocurrió tras una fiesta en la que Alfaro presuntamente le fue infiel y, al confrontarlo, él reaccionó violentamente. La joven denunció el hecho, y vecinos acudieron en su ayuda. Alfaro fue detenido pero se negó a declarar. La Municipalidad de Sachaca expresó su solidaridad con Bascom, quien recibe apoyo psicológico y jurídico en un Centro de Emergencia Mujer.
|Lima
Fiorella
Ayuda en Acción| Fiorella, madre y sobreviviente de violencia de género, es una mujer resiliente que ha superado adversidades para brindar un mejor futuro a su hija. Tras una relación abusiva, encontró fuerzas para salir adelante y desafiar los estereotipos trabajando como mecánica de motos y en estética. Gracias a programas de apoyo, ha recibido capacitación para fortalecer su autoestima y sus habilidades. Con determinación, sueña con abrir su propio salón de belleza y taller de motos, demostrando que siempre se puede construir un camino de superación y empoderamiento.
|Piura
Nallibeth Santin
INFOBAE| El 23 de noviembre, Nallibeth Santin, estudiante de Medicina de 19 años, fue encontrada sin vida en su cuarto en Piura. La necropsia indica ahorcamiento, pero su madre, Marianela Vinces, u madre, sospecha de feminicidio debido a signos de agresión. Exige justicia y celeridad en las investigaciones. Nallibeth, originaria de Tumbes, había dejado su hogar para estudiar. Este caso resalta la violencia de género en Perú, donde más de 600 mujeres desaparecieron en octubre de 2024 y se registraron 133 feminicidios entre enero y octubre, evidenciando la necesidad de reforzar medidas contra la violencia hacia las mujeres.
|Lima
Sheyla Cóndor
El País| Joven de 26 años, fue asesinada tras desaparecer en Lima. Su familia denunció la desidia policial que retrasó la búsqueda, permitiendo que Darwin Condori, un suboficial con antecedentes de abuso sexual, ocultara el crimen. Los restos de Sheyla fueron hallados días después en su domicilio, lo que desató indignación por la negligencia de las autoridades.
Condori fue hallado muerto en un hostal en circunstancias sospechosas, lo que ha generado dudas sobre un posible encubrimiento policial. Este caso, junto con los 628 feminicidios registrados en Perú en 2024, evidencia la urgente necesidad de combatir la violencia de género y reformar instituciones negligentes.
NOTICIAS INTERNACIONALES
|Francia
Gisèle Pelicot
BBC| De 72 años, compartió su testimonio desgarrador en un juicio público en Avignon, Francia, donde acusó a su exmarido, Dominique, durante más de una década, él la sometió a esta tortura.
En el estrado, Gisèle hizo un llamado a otras mujeres que han sufrido violencia sexual sin sentir vergüenza, sino a reconocerse como supervivientes. Con fortaleza, expresó que este proceso no es solo para ella, sino para todas las mujeres que buscan justicia y cambio social.
|Bolivia
Wara
Unicef| Wara, de 29 años y madre de cinco, vivía en El Alto sufriendo violencia de su pareja desde el inicio de su relación. Vendía empanadas, pero él le quitaba el dinero. Tras años de abuso, encontró apoyo en la línea "Familia Segura" de UNICEF y tuvo el valor de denunciarlo. Con ayuda de la FELCV y apoyo psicológico, ahora se siente protegida y espera construir un nuevo futuro para sus hijos. Wara anima a otras mujeres a romper el silencio por el bienestar de sus familias.
|España
Relatos de supervivencia y fuerza femenina
CEA(R)| Las historias de mujeres refugiadas reflejan una resiliencia asombrosa frente a la violencia y las adversidades. Triana, Nahemaah, Ana, M.P., e I.E.H. enfrentaron abusos, conflictos armados, enfermedades y la separación de sus seres queridos, pero encontraron en España un espacio para reconstruir sus vidas. Gracias al apoyo de CEAR y redes solidarias, estas mujeres han transformado el trauma en fuerza, recuperando su libertad, autonomía y sueños. Su capacidad para superar el dolor y construir un futuro mejor inspira y resalta el poder de la sororidad y la esperanza en contextos de migración y refugio.
|Colombia
Ana Teresa Castillo
Diario La Nación| Ana Teresa Castillo, una mujer colombo-venezolana, desde niña enfrentó violencia, desplazamientos y pérdidas dolorosas, incluido el fallecimiento de su esposo en manos de grupos armados. A pesar de estas tragedias, logró rehacer su vida en Venezuela, donde encontró consuelo en el trabajo social.
Fundó Deredez, una organización que apoya a mujeres migrantes y retornadas, ayudándolas a emprender y superar la violencia de género. Su dedicación a transformar el sufrimiento en fortaleza ha impactado positivamente a cientos de mujeres y niñas en la frontera colombo-venezolana.
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